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El Caminó la Cuerda por Nosotros

Esta tarde, caminando sobre una cuerda de dos pulgadas de diámetro, Nik Wallenda cruzó de Estados Unidos a Canadá sobre las fuertes aguas de las cataratas del Niágara.  Fue para mí algo especial especialmente porque hace exactamente 33 años atrás (la edad de Nik), su bisabuelo, el famoso Karl Wallenda de 73 años cayó al pavimento y perdió la vida cuando se disponía a cruzar entre dos edificios frente al mar en San Juan, Puerto Rico.  Cuando Karl Wallenda llegó a Puerto Rico, mis hermanos y yo comenzamos a imitarlo caminando sobre el tupo superior del columpio en el patio de nuestra casa.  Era algo divertido al principio, pero su muerte cambió la alegría en tristeza.  Yo tenía 10 años cuando ocurrió aquella desgracia familiar y no olvido nunca lo sucedido.  Aquellos puertorriqueños que son más o menos de mi edad y los más viejitos se deben acordar de aquel día tan triste en Puerto Rico. Pero el bisnieto logró pasar de un lado a otro.

Antes de comenzar su caminata, Nik, junto con su esposa y sus hijos hicieron un círculo de oración donde pedían a Dios que cuidara este valeroso hombre.  Durante la caminata, que según cuenta, fue mucho más difícil de lo que imaginaba a causa del viento y el agua que lo movían de una lado a otro, se podía escuchar a Nik que oraba y daba gracias a Jesús y a Dios Padre por ayudarle en esta hazaña.  Terminó cansado, débil y agotado pero victorioso pudiendo decir al final de su jornada “lo logré”.

La caminata de Nik sobre la cuerda fue lenta, difícil y solitaria pero la voz de su padre por medio de un transmisor en su oído le animaba a seguir adelante diciéndole, “cuidado adelante” y “lo vas haciendo bien”.  Era esa voz de su padre terrenal y la comunión con Dios la según dijo, mantenía a Nik en la cuerda y dando pasos hacia la meta.  Cuando llegó al otro lado, después de mostrar a las autoridades canadienses su pasaporte, le preguntaron por qué había hecho esto.  La respuesta de Nik fue “para inspirar a otros” y ciertamente que lo que este hombre hizo ha de servir de inspiración a muchos, especialmente al reconocer que “Dios le dio la habilidad para hacer esto”.  Cuando terminó la caminata fue algo emocionante.  Mientras mirábamos a Nik por el televisor junto con mi familia, pude aplaudir de alegría al verlo llegar al otro lado sano y salvo, especialmente porque tenía la imagen de su abuelo cayendo al vacio todavía estaba en mi mente.  Aunque para decir verdad, la gran mayoría de nosotros (por no decir ninguno) jamás podremos hacer tal hazaña tan difícil. De cierta forma, Nik lo hizo por la humanidad, por aquellos que nunca lo vamos a hacer. Read the rest of this entry »

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