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Archivos diarios: marzo 17, 2017

¿DECRETANDO o CONFIANDO?

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Vivimos en un momento en la historia de la iglesia cristiana donde ciertas personas han introducido la costumbre de ‘decretar’ y ‘establecer decretos’ y establecer ideas personales o deseos; Y todo esto se hace “en nombre del Señor”.

Lo que está ocurriendo es algo sin precedente alguno en la historia de la iglesia y a la verdad que no sabemos de dónde se han sacado la idea de que ellos pueden decretar o establecer alguna cosa.

La Biblia claramente nos enseña que los cristianos no estamos llamados a decretar sino a decir en nuestra oración y nuestro hablar diario, y cada vez que hablamos sobre algún evento futuro o cuando hablamos de alguna cosa, que debemos decir “si es tu voluntad Señor”.

Esa es la verdad que nos enseñó el mismo Jesucristo por medio del Apóstol Juan, dijo que si alguna cosa pedimos que lo hagamos “conforme a la voluntad de Dios”. Recordamos también la enseñanza sobre la oración.  Cuando oramos debemos decir “que sea hecha tu voluntad como en el cielo así también en la tierra”; es decir, nosotros no tenemos autoridad para estar decretando y estar mandando a Dios ni tomando para nosotros la autoridad que nos pertenece.

La Biblia de muchas maneras nos dice que estamos llamados a “pedir” y decir “si es que Dios quiere”, “si es la voluntad de Dios”, y “si es que Dios lo permite”.

Esa fue la declaración que utilizó el mismo Jesucristo cuando orando al Padre dijo “que sea hecha tu voluntad y no la mía”.  Esa también era la disposición del Apóstol Pablo cuando se proponía a viajar a las iglesias; el decía “si es que Dios lo permite”.  Santiago en su carta también nos doce que al hablar sobre planes futuros  debemos hacerlo  diciendo “si Dios quiere”; y así es como nosotros debemos de funcionar.

Los cristianos debemos de entender y aceptat que la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis nos enseña que todo, todo todo y abdolutamente TODO está bajo el control soberano de Dios y el permite ciertas cosas y otras cosas no.

Nosotros tenemos que estar dispuestos a someternos a “su voluntad” y a “su decreto”; no es de nosotros el decretar ni establecer nuestros antojos sino que estamos llamados a acatar TODO decreto del padre y aceptar su voluntad en todo tiempo.

Base Bíblica:

Gén. 1:1; 4:1; 20:6; 31:7; Exo. 10:27; Deut. 2:30; 3:23-29; 18:14; 23:5; 34:4; 2 Rey. 8:19; 1 Cro. 13:2; 2 Cro. 25:20; Sal. 20:1; 69:13; 115:3; 135:6; Pro. 21:1; Isa. 40:21-25; 46:9-11; 48:12-15; 53:10; Dan. 4:17, 35; Mat. 6:13; 20:15; Mar. 5:19; Luc. 11:2; Hch. 18:21; Rom. 1:10; 9:16; 12:2; 15:32; 1 Cor. 1:1; 12:18; 15:38; 16:7;  Gal. 1:3-5; Col. 3:16-17; Heb. 2:4; 6:3; 10:9; Stg. 1:18; 4:13-17; 1 Ped. 3:17; 4:19; 1 Jn. 5:14; Apo. 4:11; 17:17

J. L. Trujillo

3-16-2017.

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