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¿Por qué nos gusta Robin Hood?

07 Oct

Robin Hood es un personaje legendario del folklore Inglés que se ha hecho famoso en el mundo entero.  Es el héroe de los pobres, los necesitados, los huérfanos, los olvidados y los abusados.  En la historia, los culpables de la miseria de los pobres son los ricos, los pudientes, los acaudalados. Es por eso que nos llama la atención.  Robin Hood es el personaje atrevido, hábil y “misericordioso” que defiende los menos afortunados.  Robin Hood les roba a los ricos y reparte el botín entre los pobres.

En la realidad histórica “Robin Hood” ha tenido y tiene nombres y apellidos. Lo pongo entre comillas porque los Robin Hood aunque son reales, sus posibles hazañas a nuestro favor son solamente imaginarias.  Robin Hood es o un sistema o una persona que “promete” ser la solución a nuestros problemas.  Detrás de las ideas de Robin Hood está el principio fundamental de las doctrinas conocidas como comunismo y socialismo.  Aunque no son lo mismo, son conceptos muy relacionados. Según el diccionario:

  • Comunismo: Una teoría de organización social basada en el mantener toda la propiedad en común, la propiedad como tal es adscrita a la comunidad entera o al estado.
  • Socialismo: una teoría o sistema de organización social que aboga por investir la propiedad y control de los medios de producción y distribución, del capital, tierra, etc. en la comunidad como un todo.  En la teoría Marxista, es el estado que sigue al capitalismo en la transición hacia una sociedad socialista, caracterizado por la implementación imperfecta de los principios colectivista.

Pero no solo hay ‘sistemas Robin Hood’ sino que también son ‘hombres Robin Hood’, mejormente conocidos como ‘políticos’ que se han presentando como salvadores de los pobres.  Tienen nombres pero dejo que sea usted mismo quien investigue o haga sus conclusiones del Robin Hood de su nación.  Vea la historia de los gobiernos en países como Rusia (la antigua Unión Soviética), Centro  Sur América así como el Caribe y aun en los Estados Unidos.  Los favoritos del pueblo, esas masas que no contamos con grandes sumas de dinero, ni tierra ni bienes, pero las queremos de una forma u otra, ponemos nuestras esperanzas en ese Robin Hood.  Por así decirlo, a los ojos del pueblo, cada político es de cierta forma un Robin Hood en potencia, aunque ciertamente, unos más que otros.  Y en los sistemas democráticos, donde el pueblo elige, Robin Hood gana.

Los Fracasos de Robin Hood

Aun ante las esperanzas fallidas y las promesas rotas de los Robin Hood, la gente sigue buscando y confiando en ellos.  Líderes como Carlos Marx, Fidel Castro, y Lenin no han podido lograr lo que pensaban sería la solución para las grandes masas de gente necesitada.  Muchos líderes han terminado haciendo y ejemplificando aquello que se oponían destruir, eso es, viviendo bien, engordando sus corrales, llenando sus arcas de plata y todo a costillas del pueblo.  No solamente han fracasado personajes en la historia sino que también han fracasado sistemas.  Con la desaparición de la Unión Soviética vimos por un momento, la caída o disminución del pensamiento Socialista Comunista.  Pero la esperanza en tal sistema vuelve a renacer. Todavía hay quien piensa que el sistema funciona, principalmente los pobres.  Y por supuesto, los políticos saben eso.  Pero la historia es clara.  Cuba no ha sido el mejor ejemplo de él enriquecimiento de la clase baja, al contrario, ha dado lugar al dolor y son muchos los que han escapado y siguen huyendo de tal sistema.  La China Comunista no ha dado alivio a su pueblo y naciones como Corea del Norte sufren de hambre y desesperación encerradas por los antojos de los que los gobiernan.  Quizás podamos seguir dando ejemplos pero creo que la idea es clara, los Robin Hood, vengan como vengan, sean hombres o sistemas, han fracasado en distintos lugares una y otra vez.

Sin embargo,  aun los pobres “esperan” que llegue Robin Hood y siguen poniendo sus esperanzas en viejos sistemas fallidos o en los nuevos hombres que los sostienen o que prometen traer lo que ellos desean, las ganancias de los ricos.  Muchos pobres quieren lo que los ricos tienen.  Quieren su dinero, sus casas, sus comodidades y sus lujos.  No pueden vivir tranquilos pensando que de alguna manera lo que ellos tienen no lo debieran tener.  No cabe duda que muchos ricos han hecho sus riquezas a costilla de los pobres. Muchos han abusado razas, pueblos y naciones enteras para vivir de ellos o gracias a ellos.  Y muchos ricos mientras más han adquirido, más han querido.

En las elecciones pasadas en Estados Unidos (2008), cuando Obama hacía campaña política para su primer término, escuchaba un programa racial donde un radio-oyente llamando decía que votaría por este candidato porque él le iba quitar el dinero a los ricos y enviar un cheque a todos los pobres.  El conductor del programa le decía que estaba loco, que eso no sucedería jamás, pero el radio-oyente estaba convencido que hacía sería y el esperaba su cheque.  Se refería a las ideas de Obama para la “re-distribución de la riqueza” que no es otra cosa que un programa Robin Hood donde se les quita a los ricos por medio de altos impuestos para darles a los pobres.

A diferencia de otras partes del mundo, los gobernantes en EE.UU. no corren por la presidencia para alcanzar a tener riquezas, ellos ya tienen dinero y viven bien sin que les falte nada (aunque claro está, que el prestigio de la oficina y el poder son un gran incentivo); pero aunque prometen “villas y castillas” lo cierto es que debido a la forma de gobierno de este país, con dos partidos fuertes casi divididos al 50%/50%, aunque no es imposible, tampoco es tan fácil como muchos desearían.

Pero no importando esto, tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo, los pobres siguen poniendo su esperanza en Robin Hood, aquel político de turno que promete sacarlos de las ruinas y darle las riquezas de los otros.  En muchos casos, porque hay una buena cantidad de excepciones, el pobre desea dinero para la educación, para la salud, para la comida, para pagar su casa y para todo lo que se le antoje y si es posible conseguirlo sin tener que hacer mucho esfuerzo y trabajo, mucho mejor.  ¿Y qué mejor idea que la de quitarle a los que tienen para repartirle a los que no tienen?  Debo admitir que siendo pobre (en comparación a los ricos de Estados Unidos), yo también reconozco  que el principio es atractivo, pero también reconozco que tal iniciativa no resuelve el problema.

Los pobres siempre estarán…

Un maestro sabio llamado Jesús de Nazaret dijo a sus discípulos “los pobres siempre estarán con vosotros”. Con esas palabras quiso decir también que “los ricos siempre estarán con vosotros”.  Donde no hay pobres, no hay ricos y donde no hay ricos no hay pobres, porque si todos tienen la misma cantidad, no hay clases sociales.  Ese es el sueño prometedor de los ya mencionados sistemas comunistas, pero como ya también dijimos son sistemas que fracasan. Pienso que las metas del sistema comunista son admirables, se busca la igualdad de todos, un sistema donde no hay clases y donde todos están el mismo nivel equitativo.  El sistema comunista es un bello sistema muy bien estructurado y que provee grandes esperanzas a los pueblos y a las masas en cualquier lugar, especialmente a los pobres.  Sin embargo, eso es solo en el papel y no en la práctica.  En el comunismo la gente son hijos del estado y es el gobierno el ‘gran papá o la gran mamá’ encargada de repartir la misma cantidad de dulces y regalos a sus hijos.  El Comunismo simplemente no funciona, no lo ha hecho ni lo hará.  El común denominador que no se tiene en cuenta en la presentación del sistema comunista es la ambición y satisfacción del hombre.  Aquello que lo motiva a hacer, inventar, invertir y mejorar sus vidas y de cierta manera mejorar las de los demás.  Eso por no mencionar otras cualidades negativas y pecaminosas como el orgullo, la vanagloria y el deseo de poder y gloria por encima de los otros.

Los frutos del Comunismo…

Donde no hay siquiera permiso para una competencia  sana se promueve la vagancia, la falta de creatividad y el estancamiento intelectual.  Es esta ambición por mejorar lo que promueve en muchos casos la actividad, el trabajo y la inversión.   Además, por naturaleza el hombre quiere tener más que su vecino.  Si un hombre tiene una vaca, su vecino quiere tener dos, etc.  Por lo general sucede que cuando los que manejan el sistema comunista reparten, le dan “uno” (de lo que sea) para cada uno del pueblo y se quedan con “dos” para sí mismos.  Porque ahora el poder radica en sus manos, el gobierno no es una entidad, son gentes con los mismos deseos, pasiones, virtudes y debilidades que todos los demás seres humanos; y como dice el dicho “el que reparte y reparte, se lleva la mejor parte”.

La importancia de los ricos

Si es cierto que los pobres siempre existirán, también es cierto que los ricos son necesarios y no podemos destruirlos.  Los ricos emplean los pobres y le dan una forma de sustento. La Biblia habla del dueño de una viña que dio trabajo a los trabajadores (Mt. 20).  No sé cual sea su experiencia pero yo he trabajado en varios lugares en mi vida y siempre han sido los ricos (o los que tienen más que yo) quienes me han dado empleo.  Un pobre nunca me ha dado trabajo porque por lo general los pobres no tienen para dar sino que buscan quien les provea.  La idea de destruir o saquear la casa del rico “para tener” lo que es de ellos es una idea insensata de cualquier punto de vista que se mire.

Robar al rico para dar al pobre, a fin de cuentas es sinónimo de “robar a todos” porque llegará el momento donde no habrá para nadie.  Y esa es la ignorancia de aquellos trabajadores que roban en los lugares donde trabajan pensando que la riqueza del rico es inagotable.  Cuando hay pérdidas en las arcas del rico, hay mayores pérdidas en las del pobre. Si una compañía se va a la quiebra porque los empleados roban, o porque el gobierno le roba con altas tasas de impuestos, los pobres que trabajan en esa empresa perderán sus fuentes de ingreso y sostén de sus familias. De esa manera, habrá más pobres, el que tenía porque lo ha perdido y los que no tenían porque tienen menos.

¿Hay otra alternativa?

La colección de impuestos o contribuciones de los constituyentes trabajadores para ser redistribuidos o invertidos en la misma sociedad ya sea en la construcción de carreteras, las infraestructura o la ayuda a los ancianos, los incapacitados, los huérfanos, las viudas y los más necesitados como los que se ven forzados al  desempleo  no está mal y es muy necesaria y edificante para cualquier sociedad.  Sin embargo, pienso que forzar a los ricos y empresarios a pagar cada vez más y más para saciar las insaciables necesidades de una clase pobre que prefiere vivir de lo que le dan y no de lo que se gana no es la mejor solución.

Algunos han mencionado a Jesucristo entre los ‘comunistas del mundo’.  Pero Jesús estaba lejos de ser un socialista como el sistema de gobierno que conocemos hoy día.  Si no se ha dado cuenta todavía, Robin Hood es un criminal disfrazado de héroe.  Jesús no promovía el quitarle por la fuerza a los ricos para darles a los pobres.  Jesús no era un Robin Hood ni tampoco motivó a nadie que lo fuera.  Cuando Jesús trataba con los ricos, su intención era ‘re-enfocarlos’.  Viendo que la motivación de los ricos era la riqueza, la ambición y el poder por encima de los demás, Jesús les decía que tomaran la iniciativa de por sí mismos, de “vender todo lo que tienes y darlo a los pobres y así harás tesoro en los cielos”.   ¿Cuál era el problema, estaba Jesús promoviendo la pobreza global?  Pienso que no, Jesús promovía la compasión.  El que tiene fuente de riquezas, seguramente seguirá teniendo riquezas. El deseo de Jesús era algo mayor que las riquezas materiales, eran las espirituales.  El deseaba que sus seguidores se enfocaran en Dios y no en las posesiones terrenales.  El dijo “la vida de hombre no consiste en la cantidad de bienes que posee”.

Dios desea que cada uno prospere y obviamente, por razones que no vienen al caso ahora y que quizás nunca sabremos con certidumbre, unos prosperan más que otros.  Cuando Pablo escribió a los Corintios pidiendo ofrendas para los pobres les dijo “cada uno, según haya prosperado, ponga aparte algo”.

Si los pobres trabajan, si los ricos de su propia iniciativa ayudan los necesitados y si los gobernantes gobiernan rectamente y todos se aman mutuamente, no habrá necesidad de sonar con que algún Robin Hood que nos saque de la pobreza robando al rico.   Sin embargo, como las cosas no son tan perfectas como debieran serlo y nada de eso ocurre en ninguna parte, la gente seguirá esperando que llegue Robin Hood.  Una cosa es cierta, mientras reine el pecado en el mundo, eso nunca va a ocurrir. Confiemos entonces en Dios y no el los hombres ni en sistemas de hombres.

Con todo lo dicho, estoy convencido que aunque las condiciones puedan mejorar, la visión bíblica de una sociedad justa y equilibrada se remonta mas allá de este mundo.  Por eso puedo decir juntamente con Pedro, uno de los reconocidos discípulos de Cristo, “nosotros esperamos cielos nuevos y tierra nueva en donde mora la justicia.”

Quizás usted esté de acuerdo conmigo o quizás no, pero entiendo que estas son “Cosas de la Vida y Asuntos para pensar…”

J.L. Trujillo

Escrito: Sábado, Septiembre 22, 2012.

 

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