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Cuando Muere un Guerrero…

28 Abr

Al comenzar esta semana, mientras me dirigia hacia mi trabajo el Lunes por la mañana, me enteré de que otro más de los grandes hombres de Dios había pasado a su presencia.  Me refiero a la muerte el día sábado 21 de abril de 2012 de Charles “Chuck” Colson.  Aunque conocía acerca de Chuck Colson, de su testimonio y de su ministerio tanto radial como en las cárceles,  y aunque lo escuchaba con interés de vez en cuando, fue recientemente que comencé a valorar sus comunes reflexiones radiales de solo unos minutos sobre asuntos sociales modernos y la condición de cristianismo.

Antes de su conversión Chuck Colson fue uno de los asesores de Richard Nixon, el ya fallecido presidente de Estados Unidos, quien tuvo la desgracia de terminar su presidencia con una vergonzosa renuncia, la única en Estados Unidos.  Tras haberse descubierto un  escándalo del Hotel “Watergate” , un caso de espionaje a las oficinas del partido opuesto. Chuck Colson estuvo implicado y por ello se convirtió en el primer miembro de la administración de Nixon que estuvo siete meses encarcelado en una prisión federal.  Colson tuvo una vida de grandes éxitos, desde su comienzo en la marina de Estados Unidos, de donde se retiró como Capitán, hasta convertirse en miembro de alto rango de la administración de Richard Nixón.

Según las fuentes, durante su encarcelamiento, su padre murió, perdió su licencia de abogado, su esposa estuvo emocionalmente afectada y su hijo fue  arrestado por posesión de drogas ilegales.  Pero eso no fue todo, durante ese tiempo, a la mitad de su vida, Colson encontró a Cristo.  La conversión de Chuck marcó un punto de transición en la vida de este hombre.  Lo que parecía ser el final de su carrera, se convirtió en el principio de un ministerio poderoso que se extendió por toda la nación y aun más allá.  Al salir de su encarcelamiento, Colson pidió permiso al gobierno federal para volver a entrar a las cárceles de la nación, ya no como recluso, sino como predicador.  De allí nació su ministerio “Prison Fellowship” (Hermandad en Prisión).  Colson venía con un mensaje de esperanza a los que se encuentran detrás de la rejas, les traía la libertad espiritual que solo Cristo puede dar.

Pero una de las cosas que más me llama la atención y me impactó personalmente del mensaje de Chuck fue su ministerio radial “Breakpoint” .  Sus comentarios y continuo llamado a que los cristianos tengan una “cosmovisión bíblica”.  A menudo los cristianos son (somos) influenciados por la formas y prácticas del mundo.  Muchos tienen luchas y dificultades para vivir de una forma Cristo-céntrica viendo las cosas como Dios las ve.  Para eso estaba Chuck, para traernos un mensaje que no pasaba de unos dos o tres minutos, pero que nos dejaba pensando sobre la manera de pensar en el mundo.  Sobre esta premisa, Colson, junto con otros lideres cristianos formularon la Declaracion de Manhattan, con un “Llamado a la Conciencia Cristiana” sobre varios puntos sociales que afectan nuestro mundo. Colson fue también el fundador del “Centurions” el cual estaba diseñado para juntar cristianos en distintos lugares a fin de enseñarles como vivir el cristianismo en el mundo.

Sin duda hay mucho más que pueda decir pero solo quiero señalar y glorificar a Dios por la vida de este hombre quien aunque pasó la primera mitad de su vida lejos de Dios, no fue muy tarde para que la gracia de Dios lo alcanzara y lo transformara de manera que pudo ser de influencia a tantos hasta su recientemente a la edad de 80 años y estoy seguro que lo será aun después de su partida. Damos gracias a Dios por la vida de este hombre quien se une a la larga lista de santos de Dios quienes “vivieron por fe”.  No, no fueron perfectos pero fueron hombres (y mujeres) de Dios quienes conocieron a su Señor y le dieron la gloria debida a su nombre.  Fueron ejemplos que nosotros podemos seguir para que en vez de estar perdiendo el tiempo en cosas triviales y pasajeras, pongamos más empeño en hacer lo que agrada a Dios en nuestras vidas no importando cual sea nuestro llamado.  Podemos ser cocineros, maestros, abogados, o trabajar como barrenderos, lo importante es que estemos comprometidos a darle la gloria a Dios y poner su nombre en alto donde quiera que estemos.

2 Timoteo 4:7 -8 He peleado la buena batalla,  he acabado la carrera, he guardado la fe. 8  Por lo demás,  me está reservada la corona de justicia, la cual me dará el Señor,  juez justo,  en aquel día;  y no solo a mí,  sino también a todos los que aman su venida.

Mientras meditaba sobre la muerte de este hombre, me puse a pensar que “se están muriendo los guerreros.”  Y me preguntaba ¿Qué hemos de hacer cuando esto ocurre? Hace unos meses atrás, el mundo perdió a David Wilkerson, otro guerrero poderoso del evangelio; ahora muere Chuck Colson.  Seguro que otros grandes gigantes de la fe también están llegando al ocaso de sus vidas en esta tierra.  Pero es mi oración y deseo ardiente que Dios, mientras se lleva algunos a su presencia, que así también, levante a otros guerreros y que afirme a los que ya están entre nosotros para que puedan ser fieles portavoces del evangelio y la fe cristiana.  Guerreros que puedan enfrentarse al mundo sin miedo y llamar al pueblo de Dios a tener una cosmovisión Cristiana. Y porque no, también podemos decirle a Dios “heme aquí, enviame a mí”.  Eso es lo que debemos hacer “Cuando muere un Guerrero”.

J.L. Trujillo

 
 

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