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“Su afán le hizo crecer”

25 Feb

En dónde quedan las palabras de Jesús cuando  dijo “¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se angustie, añadir a su estatura un codo?” (Mateo 6:27).  Lo cierto es que el afán por ser más alto llevó a este hombre de Nueva York a añadir seis pulgadas más a su estatura.

El hombre que se hace llamar a sí mismo con el seudónimo “Apoteosis” para esconder su verdadera identidad, estaba cansado de ser “chiquito”.  Medía 5’ 6” es decir como un 1’68 metros y pagó EE.UU. $85,000 para someterse a una dolorosa cirugía que le hizo crecer un milímetro diario hasta llegar a obtener la medida que deseaba. Ahora mide seis pies de estatura (1’82 metros). (Ver la noticia)

Ya yo había escuchado que era posible hacer crecer a alguien rompiendo sus huesos y dejando que volvieran a sanar, creciendo así algunos milímetros o quizás centímetros, pero este hombre ha crecido 15.24cm.  De veras es algo interesante lo que la ciencia con sus conocimientos a llegado a hacer.  No cabe duda que es una hazaña digna de ser reconocida y celebrada. Pero esto nos lleva a una pregunta y es lo que me ha motivado a escribir este breve pensamiento.

¿Se podrá decir que las palabras de Jesús están en peligro?  Para ser sincero, no lo creo. Lo cierto es que según una información sacada de la Internet:

“CODO: Medida de longitud tomada de la distancia que media desde la punta del codo hasta el extremo del dedo mayor de la mano de un hombre: aproximadamente 50 cm (19.68 pulgadas)” (Aquí)

Significaría que todavía le falta bastante por crecer a este hombre. Unos “30cm” (11.8 pulgadas) de crecimiento para ser honestos.  Sin embargo, aunque estas palabras puedan ser tomadas literalmente, y hasta ahora, que yo sepa, nadie a logrado añadirse 50cm (19.68”) a su estatura,  algunos comentaristas bíblicos están de acuerdo que cuando Cristo dijo eso, quiso decir más que solamente eso.

¿De qué hablaba Jesús? En realidad Jesús hablaba del “afán” de la vida que nos consume. No solamente el afán por ser más altos, por ser de piel más clara o tener el pelo, los ojos o el cuerpo  distinto que es tan común entre nosotros, sino el afán por “tener” cosas, de lo terrenal, lo efímero y pasajero que tanto nos llama la atención como humanos en esta tierra.  Vivimos afanados por todo cuando no debiéramos estarlo.  Según Jesús ese afán de preocuparnos por el porvenir y el día de mañana, ya sea el vestido, la comida o el techo es una característica de los gentiles (los pecadores).  La pregunta debe ser “¿soy un pecador sin Dios, o soy un hijo o hija de Dios?” Veamos las palabras de Jesús en contexto:

25 »Por tanto os digo: No os angustiéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que el vestido? 26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y, sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? 27 ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se angustie, añadir a su estatura un codo? 28 Y por el vestido, ¿por qué os angustiáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; 29 pero os digo que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos. 30 Y si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se quema en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, hombres de poca fe? 31 No os angustiéis, pues, diciendo: “¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?”, 32 porque los gentiles se angustian por todas estas cosas, pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas ellas. 33 Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.34 »Así que no os angustiéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propia preocupación. Basta a cada día su propio mal.

Dios, nuestro Padre celestial quien provee todo lo que no hace falta conforme a sus riquezas en gloria (Fil.4:19).  Hablando a sus discípulos de aquel entonces les dice “hombres de poca fe”.  Así somos nosotros también a veces nos vemos afanados y con “poca fe” como si Dios no se acordara de nosotros. El desespero nos hace hacer locuras, salir corriendo, huimos temblamos y hasta dudamos que Dios conteste nuestras oraciones.   Debemos saber muy bien que el afán en nada nos ayuda y que “todas las cosas ayudan a bien a los que aman a Dios”, aun tu estatura, ya sea pequeña o alta, ayuda para bien.

Alguien dijo:

“si tu problema no tiene solución, ¿Por qué te preocupas? Y si tiene solución ¿Por qué te preocupas?”

Nuestros problemas sean los que sean deben estar en las manos de Dios. Y si el está encargado de nuestros problemas ¿Por qué preocuparnos?

J.L. Trujillo

Feb. 24, 2012.

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2 Respuestas a ““Su afán le hizo crecer”

  1. Jessica M. Martinez

    marzo 2, 2012 at 4:50 AM

    Jorge –

    Siempre tan interesantes tus pensamientos. Siempre disfruto leer tus paralelos entre la ciencia y la biblia. Terminaste con la pregunta que me hago todos los dias cuando pienso en todas mis tribulaciones. Dios te bendiga siempre.

     
  2. jeff Sanz

    enero 1, 2018 at 2:45 PM

    Buscad primeramente el reino de Dios y estas cosas se os serán añadidas.
    ?Quiere decir esto que siendo un buen cristiano , y rogando por un deseo mundano en nombre de jesus se te concederá ?

     

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